Serie ¡Cuídate de no cuidarte! El cuerpo

Joven cristiano

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Estamos viviendo una época en donde las redes sociales han hecho que vivamos en una moda fitness en la que el cuidado del cuerpo lo es todo. Hay muchas personas que critican que todo lo pensemos en función de nuestro cuerpo, pero ¿Realmente está mal cuidar nuestro cuerpo? ¿Hemos descuidado cuidar otras áreas de nuestra vida por enfocarnos en vivir una vida fit?

El cuidado de nuestro cuerpo es algo realmente importante y jamás va a ser malo querer cuidarlo y tenerlo super escultural. No obstante, tenemos que comenzar a ir más allá de lo que verdaderamente es cuidar nuestro cuerpo, la motivación para hacerlo y ver si realmente el cuidar el cuerpo significa tener un super cuerpo que todos envidien.

Lo primero es comenzar por hablar sobre que el cuerpo no es lo único que debemos cuidar y tenemos que comenzar a ir más allá en nuestro cuidado personal. Como personas, todos nosotros somos cuerpo, alma y espíritu, por lo que el cuidado personal no puede limitarse al cuidado del cuerpo pues este es sólo una parte de nuestro ser. Como personas, debemos comenzar a ver las formas en las que debemos cuidarnos integralmente sin enfocarnos sólo en el cuerpo sino que podamos estar sanos en todos los aspectos. Así que, para seguir hablando de cuidado vamos a hablar sobre el cuidado del cuerpo, del alma y del espíritu.

Cuidar nuestro cuerpo, más allá del sueño fitness

Continuemos hablando de lo que comenzamos a hablar: el cuidado del cuerpo. Volvemos a decirlo, cuidar nuestro cuerpo y querer tener un régimen fit no es mal del todo, digo del todo porque para saber si realmente estamos cuidando nuestro cuerpo no podemos sólo fijarnos en cómo se ve sino en cómo está realmente todo nuestro cuerpo, si está funcionando bien, si nuestro metabolismo está regulado y si nuestros hábitos tanto alimenticios como de descanso y ejercicio son realmente saludables y balanceados.

El cuidado del cuerpo no comienza por la cantidad de ejercicio que hagamos o la forma que nuestro cuerpo esté tomando sino por la calidad de comida que comamos, los hábitos alimenticios que tengamos y los tiempos de descanso que mantengamos. Estas tres serán la base para poder tener rutinas saludables y efectivas de ejercicio.

Ahora, no quiero que piensen que estamos proponiendo que todos nos enfoquemos en tener cuerpos esculturales, no, por el contrario, estamos diciendo que aunque quieras o no tener un cuerpo moldeado, siempre va a ser importante cuidar tus hábitos alimenticios y el descanso. Si no creamos y mantenemos un cuidado sobre estos aspectos, entonces podríamos estar comenzando a descuidar nuestro cuerpo. El ejercicio también es importante y no tiene que ser enfocado en temas de moldear el cuerpo sino que necesitamos ir tras mantenerlo fisicamente estable, activo y regulado. Yo por ejemplo no voy al gym, no me gusta, pero sí tengo una rutina semanal de running para mantenerme fisicamente activo. El ejercicio no puede ser algo ocasional ni tampoco algo obsesivo, siempre voy a tener que guardar la capacidad de mi cuerpo, cuidando que no se oxide pero tampoco agotándolo.

Recuerda que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo y cuidarlo es una forma en la que honramos a Dios y valoramos lo que él nos ha dado. No vivas en extremos, cuídalo integralmente y disfruta de una vida saludable físicamente. Ama a tu cuerpo porque es único, Dios lo diseñó para ti y hace parte del propósito que él tiene contigo.

¿Y el alma y el espíritu?

Cuidarnos emocional y espiritualmente es tan importante como el cuidado del cuerpo. Esta entrada hace parte de la serie Cuídate de no cuidarte y es la primera de tres. Las siguientes dos son sobre el cuidado del alma (emocional) y del espíritu. Léelos aquí

Cuídate de no cuidarte: mis emociones

Cuídate de no cuidarte: El espíritu

Serie ¡Cuídate de no cuidarte! El espíritu
Serie ¡Cuídate de no cuidarte! Mis emociones